Cuando los tíos se visten por los pies, cuando se sabe agradecer tanto tanto como te dieron, cuando las cosas se hacen bien, cuando se deja hablar al corazón, cuando la vida cierra etapas para abrir otras nuevas y uno es capaz de poner el punto final a la que termina como lo ha hecho Daniel Alves, como lo ha hecho el Sevilla Fútbol Club, poco más se puede añadir.

Para darle las gracias por tanto como nos ha dado. Para darle las gracias por tener la hombría (otros nunca la tuvieron, jamás la tendrán) de reconocer públicamente lo que nuestro Sevilla le ha dado a él.
Que es todo.
Para decirle, otra vez, que se equivocó gravemente en alguna ocasión, pero que ir de frente por la vida es algo muy de agradecer.
Un futbolista de chiste, escribían los papafritas de la alegre pandilla cuando llegó.
Un auténtico crack del fútbol escribo yo ahora que se va.
Y para el momento del adiós, elijo este momento, el mismo que, curiosamente, ha elegido, entre tantos y tan bonitos, el propio Daniel.
El 10 de mayo de 2006.

Hasta siempre, Daniel Alves.
Que las cosas te vayan aunque sea la mitad de bien de lo que te han ido en el club más grande de Andalucía de todos los tiempos.
Nosotros seguiremos siendo grandes aunque tú no estés, de eso no te quepa duda.
Mucha suerte y gracias por todo.