Cuanto mejor jugábamos, cuanto más superiores éramos, cuantos más penaltis nos birlaba Fandel, cuanto más claras eran las ocasiones que fallábamos, cuanto más tiempo teníamos el balón con nosotros, más evidente parecía que al final Italia sería la Italia de siempre y que acabarían por tumbarnos.

Iker Casillas se disfrazó de Palop y detuvo dos lanzamientos. Los penaltis nos dieron lo que tantas otras veces nos habían quitado.

Hoy sí.
Ante la selección Campeona del Mundo, ante esa Italia a la que no vencíamos en partido oficial desde hacía 88 años, en 22 de junio, la fecha maldita, en cuartos, la fase mortífera.
Veinticuatro años después volvemos a estar en unas Semifinales en una de las grandes citas.
España gana, España sigue adelante , España está en semifinales de la Eurocopa y yo estoy feliz.
Después de pasarlo fatal, estoy feliz.
No es como en Glasgow, claro que no, pero estoy feliz.
Por una vez, España tumbó a Italia.
Nos espera Rusia. Pero no la Rusia de ese primer partido de la fase de grupos.
Nos espera la Rusia de Andrei Arshavin.