Morín compró tres trituradoras para deshacerse de los fetos, según un testigo protegido
El ginecólogo peruano Carlos Morín, cuyas clínicas se encuentran bajo investigación judicial por abortos ilegales, compró tres trituradoras, una de ellas de grandes dimensiones, para supuestamente deshacerse de los fetos en avanzado estado de gestación extraídos en sus centros fuera de los límites legales.
Según recoge el sumario del caso, instruido por la juez Elisabet Castelló y al que ha tenido acceso Europa Press, Morín compró, a través de la clínica Ginemedex, un triturador industrial, según explicó a la Policía un testigo protegido.
En la planta baja de la clínica TCB, justo detrás de la mesa de recepción de las clientas, había una puerta que escondía una pica de lavabo y debajo de ésta estaba instalado este triturador industrial.
En ocasiones, según el primer testigo protegido, el triturador se había atascado y se habían tenido que abrir las tuberías y el suelo de la clínica por un paleta. Lo habitual en los casos en que los abortos ilegales terminaban por la noche era introducir los fetos extraídos en el congelador, y al día siguiente triturarlos, para así evitar el ruido de la máquina y no molestar a los vecinos en horario nocturno.
